En Abonos San Francisco (ASF) realizamos visitas técnicas a terreno con el objetivo de entender en profundidad la realidad productiva de cada huerto y acompañar a los productores en la toma de decisiones agronómicas. En una de estas visitas, nos reunimos con un productor de palto interesado en mejorar el desempeño general de su huerto, especialmente en sectores más débiles donde el crecimiento vegetativo y el desarrollo radicular eran inferiores a lo esperado.
Durante la visita, y como parte del diagnóstico en terreno, se aplicó Compost ASF en una planta específica del huerto con el objetivo de observar de forma visual su comportamiento en el tiempo y comparar su evolución con plantas manejadas bajo el esquema tradicional. Esta práctica permite evaluar de manera simple y directa los efectos del compost sobre vigor, brotación y condición general de la planta.
Más allá del impacto agronómico esperado, una de las principales inquietudes del productor fue entender cuánto fertilizante convencional podría ahorrar al incorporar Compost ASF dentro de su programa nutricional. La fertilización mineral representa uno de los costos más relevantes en un huerto de paltos, y frente al aumento sostenido del precio de los fertilizantes, resulta clave cuantificar de forma objetiva el potencial de reemplazo que ofrece una enmienda orgánica bien formulada.
Para responder a esta pregunta, se realizó un análisis técnico utilizando información de la ficha técnica del producto y un criterio conservador, considerando que solo el 50% del aporte nutricional del compost es aprovechable por el cultivo durante la temporada. Este enfoque permite comparar el aporte del compost con la fertilización convencional utilizada habitualmente en huertos comerciales.
Para estandarizar el cálculo se consideró una dosis de 20 m3 por hectárea, una densidad promedio de 0,8 toneladas por metro cúbico y un contenido de humedad del 30%, equivalente a un 70% de materia seca efectiva. Bajo estas condiciones, el Compost ASF aporta en promedio 2,1% de nitrógeno, 1,5% de fósforo expresado como P2O5 y 1,3% de potasio expresado como K2O.
Con esta base, la aplicación de 20 m3 por hectárea entrega un aporte total aproximado de 235 kg de nitrógeno, 168 kg de P2O5 y 146 kg de K2O por hectárea. Para efectos de planificación nutricional, y de forma conservadora, se considera que solo el 50% de estos nutrientes queda disponible para el cultivo durante la temporada.
Al aplicar este criterio, el ahorro equivalente en fertilización convencional alcanza aproximadamente 118 kg de nitrógeno por hectárea, 84 kg de P2O5 por hectárea y 73 kg de K2O por hectárea. Estos valores representan fertilizante mineral que no es necesario aplicar cuando el compost se integra correctamente al manejo del suelo.
En términos prácticos, este ahorro se traduce en una reducción significativa del uso de fertilizantes nitrogenados, fosfatados y potásicos, con un impacto directo en los costos del programa de fertilización del huerto. A esto se suman beneficios adicionales no considerados en este cálculo estrictamente nutricional, como la mejora de la estructura del suelo, el aumento de la actividad biológica y una mayor estabilidad del sistema productivo.
En conclusión, la incorporación de Compost Abonos San Francisco, además de apoyar la recuperación de sectores débiles del huerto, permite al productor reducir de manera concreta su dependencia de la fertilización convencional, combinando beneficios agronómicos y económicos dentro de una estrategia de manejo más eficiente y sostenible.
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