En agricultura moderna, especialmente en frutales, no todos los productos orgánicos cumplen el mismo rol. El grado de compostaje define si un material actúa principalmente como enmienda de suelo o como fertilizante, y esta diferencia es clave para el manejo del vigor y la calidad de la fruta.
Diversos estudios en agronomía coinciden en que, a medida que un material orgánico avanza en su proceso de compostaje, la materia orgánica se vuelve más estable y menos reactiva. Según Bernal et al. (2009), durante el compostaje se reduce la fracción fácilmente degradable y se incrementan los compuestos húmicos, lo que transforma el producto final en una fuente de materia orgánica estable que mejora estructura, agregación, retención de agua y actividad biológica del suelo, con una liberación lenta y controlada de nutrientes. En la misma línea, Sánchez-Monedero et al. (2018) describen que el compost maduro tiene un efecto principalmente enmendador y no genera picos de nitrógeno mineral en el suelo.
En contraste, los materiales orgánicos frescos o poco compostados, como guanos de gallina y estiércoles, contienen una alta proporción de nitrógeno y otros nutrientes en formas rápidamente disponibles. Estudios clásicos de mineralización del nitrógeno, como los de Calderón et al. (2005), muestran que los estiércoles frescos liberan N mineral de forma rápida tras su aplicación, comportándose agronómicamente más como fertilizantes que como enmiendas. Por esta razón, el guano ha sido históricamente utilizado como fertilizante natural, tal como lo describen referencias técnicas de la FAO, debido a su alto contenido de nitrógeno, fósforo y potasio fácilmente asimilables por las plantas.
En frutales, este punto es especialmente relevante. Investigaciones en manejo de huertos frutales, como las publicadas por la Universidad de California (UC ANR, 2016), indican que un exceso de nitrógeno disponible favorece el crecimiento vegetativo excesivo, aumenta el sombreo, reduce la eficiencia productiva y puede afectar negativamente la calidad de la fruta. Por ello, en sistemas frutales se prioriza el uso de enmiendas orgánicas compostadas, que mejoran el suelo y aportan nutrición de fondo sin inducir vigor desmedido.
Desde esta perspectiva, puede afirmarse que mientras más compostado y estabilizado esté un producto orgánico, más se comporta como una verdadera enmienda de suelo, enfocada en salud, estructura y biología. En cambio, materiales menos compostados, como guanos frescos, actúan principalmente como fertilizantes por su rápida disponibilidad nutricional. En Abonos San Francisco, esta distinción es clave para diseñar soluciones que apunten a suelos vivos, productivos y equilibrados, especialmente en frutales donde el objetivo no es crecer más, sino producir mejor.

